Esta nota celebra el vigésimo quinto aniversario del salto de Charly García, quizá el gesto más loco y espectacular de este genio imprescindible del rock argentino.
La noche me atrapó por el cuello; caminaba con dificultad por las calles mojadas, sin sentir frío.
En cada esquina había otros: hombres altos, chaquetas negras, piedras en los bolsillos. Todos me miraban, nadie hablaba. Era la Liga.