Sabes, mi amor, quería disculparme por lo de anoche... No quería encerrarte en el armario ni amordazarte, pero sabes... estabas haciendo demasiado ruido... hay vecinos, gente de vacaciones que, en cuanto oyen el más mínimo ruido, se convierten en una molestia... Lo siento mucho...
Dejó la heroína, pero sigue buscando nuevos abismos: alcohol, noche, soledad.
Es poético, desagradable, violento, genial, dulce.
Traza un rumbo. Se vuelve mito mientras todavía está vivo.