Ahora que estás inquieto, sigue leyendo. La base de esta tesis no procede del mundo sionista, que ofrece una visión según la cual ellos —colonos legitimados por una resolución falaz y por un estado de guerra permanente— serían los “verdaderos” habitantes de esas tierras y, por tanto, estarían autorizados a cometer algo tan horroroso como un genocidio. Procede, más bien, de una consideración histórico-política que, por desgracia, muy pocos todavía tienen el valor de expresar.